Satélite

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Inicialmente se invitó a una serie de artistas sonoros internacionales y locales de especial relevancia y vigencia en su campo a que enviaran planos, para el caso de las instalaciones, y partituras, para los conciertos, donde recurriendo a objetos y materiales estándar y preferiblemente obsoletos y reciclables plantearan una obra a realizarse en Colombia. Las instalaciones se realizaron dentro de un Taller de instalaciones y las composiciones se interpretaron en los conciertos por un grupo de artistas Colombianos que incluía a Federico Demmer, Ricardo Arias, Robero García P y Nobara Hayawaka.

La colaboración e intercambio entre artistas internacionales y locales, e intérpretes y talleristas locales fue un tema esencial dentro de la propuesta. Al verse obligados a plantear sus trabajos en términos de objetos obsoletos y reciclables (muy comunes en el quehacer artístico sonoro colombiano), los artistas extranjeros se vieron de alguna manera obligados a trabajar en las condiciones de producción Colombianas lo cual ya de entrada no solo planteó un reto sino un diálogo entre diferentes sistemas de producción artísticos determinados por variables esencialmente económicas.

La producción de las obras se dió en varias etapas donde diferentes actores intervinieron en el proceso de concepción y materialización donde se partió de un referente principalmente visual que fue adquiriendo en el proceso una sonoridad dada que surge, en parte, por el alto nivel de interpretación y ruido que el proceso presentó. Este es un tema que encontramos particularmente poético dentro de la propuesta, donde las ideas y las expectativas furon tomando forma desde lo visual hacia lo sonoro y donde la obra adquirió siempre un carácter inédito precisamente por ese espacio que desde la propuesta se le dio a lo interpretativo.

#1

 

[Imagen David Vélez]

La idea de trabajar con tecnología de fácil acceso toma elementos de las cultura de producción DIY (hágalo usted mismo) y ‘low tech’ (tecnología obsoleta) enfocados específicamente en el tema sonoro.

Los métodos DIY y low tech se enfocan en tres premisas básicas: bajos costos, un aprendizaje dentro del proceso de producción y una actitud crítica hacía el consumismo donde la acción del reciclaje adquiere no solo un matiz económico sino también ético.

Durante los últimos quince o veinte años en el arte y en otras líneas de creación el DIY y el low tech han adquirido una relevancia bastante significativa, permitiendo que ideas ambiciosas en su aspecto técnico puedan ser desarrolladas a muy bajos costos. Por ejemplo ‘Do it’ (hágalo) es una inactiva curatorial de Hans Ulrich Obrist enfocada en realizar exhibiciones en diferentes países donde las obras son planteadas a modo de instructivos ejecutables facilitando así su logística y exhibición. El proyecto ‘Do it’ ya completa más de veinte años presentando y gestionando exposiciones en países tan diversos como China, Dinamarca, Eslovenia y Uruguay.

En Colombia la cultura DIY y low tech ha tenido una importancia muy especial precisamente por las condiciones económicas bajo las que funciona la producción artística. Podemos mencionar algunas obras de artistas como Hamilton Mestizo, Carlos Bonil, Miguel Kuan y Alejandro Tamayo en relación con estos métodos de producción.

#2

[Imagen Juan Cortés]

Sobre la cultura low tech hay un manifiesto basado en una presentación de James Wallbank que dice:

‘Low tech significa trabajar con tecnología a bajo costo.

Actualmente la tecnología avanza de manera tan rápida que podemos reciclar procesadores Pentium obsoletos  y veloces computadores Mac de la basura. La tecnología obsoleta se actualiza constantemente y no tenemos que pagar por ella.

Low tech se refiere al hardware así como al software. Se avoca por piezas y programas de bajo costo, así como por la utilización de sistemas de código abierto.

Alta tecnología no implica necesariamente mayor creatividad. De hecho muchas veces las restricciones de producción llevan a soluciones mas creativas.

La independencia es importante. No hay que limitarse creativamente a escenarios que no se controlan.’

Lowtech Manifesto
1999

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Algunas palabras de los Artistas invitados

“Music has always been the coincidence of different worlds.
The ongoing writing project ‘performer series (1999-)’ proposes music to consist of a certain balance of its intrinsic parts, that are, place, time, performers, with all their respective realities and trayectories.
It’s all about this structural balance that would allow those realities to emerge. Thus, in a certain way the music has to disappear for the realities to emerge, otherwise music would run the risk of concealing reality.
However, we can say that this disappearing music is emerging as reality of the place, of time and the performers. The reality of the place, of time and the performers is then the music we are listening to.
The very reason of music is its potential of disclosing a reality that is not externally functionalized but is as pure actualization, pure immanence. There is no need for a transcendental remainder.”
-Manfred Werder

“Una partitura es una invitación. Cuando un compositor quiere el control total sobre su obra existe la posibilidad de realizar la obra de forma electroacústica. Se puede tener una realización ideal, si se quiere. Una partitura de entrada renuncia a toda posibilidad de una realización ideal, pues cada realización queda ligada a su contexto, aún cuando el registro sonoro de dicha realización pueda contradecir favorablemente las condiciones en las que fue efectuado o viceversa, cada ejecución queda inscrita en su contexto. La partitura existe como código y como tal puede tener una existencia conceptual sin ser ejecutada, pero creo que cuando la partitura está bien escrita ya asoma suficientes posibilidades como para incentivar a los participantes a comprobar la validez de dicha partitura realizándola. Cuando esto ocurre, cuando la partitura y el o los ejecutantes concuerdan en intención, la música encerrada en la partitura tiene la posibilidad de manifestarse en toda la elementalidad de su ser.”
-Gil Sansón